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Asociación cultural de Aikidô, arte marcial de origen japonés. Estamos en la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla.

Embajada Keicho: samuráis católicos en la Sevilla del siglo XVII

La Embajada Keicho es la historia de la primera expedición diplomática entre Japón y España. Un enorme viaje de escasos resultados auspiciado por la ambición de un misionero franciscano.

Hace algún tiempo que venimos queriendo componer un artículo sobre la Embajada Keicho y hablar un poro sobre este insólito viaje que representa el primer contacto diplomático oficial entre Japón y España.

Mucha ha sido la información recopilada y bastante el tiempo invertido. Algunos amigos historiadores de oficio consultados que con toda la buena disposición han puesto en nuestras manos bibliografía referente al tema en cuestión. Y después de tanto esfuerzo, nos topamos con la cruda realidad de que otros antes hicieron el trabajo… y no nos duele reconocer que lo hicieron a un nivel inmejorable.

No considerándonos capaces de hacerlo mejor, os invitamos encarecidamente a que leáis este exquisito artículo de Jonathan López-Vera que nos deja en su página www.historiajaponesa.com:

 

La Embajada Keicho (1613-1620), samuráis católicos en la Sevilla del s.XVII (LEER ARTICULO)

 

Notará el lector que nos hemos tomado la libertad de titular nuestro artículo casi de la misma forma que el original. Es un homenaje al autor. Hasta el título nos parecía bueno.

Insistimos que que se lea el artículo referenciado. No obstante, haremos un breve resumen de la historia de la Embajada Keicho como si de un trailer cinematográfico se tratara:

Hay una localidad a pocos kilómetros de la ciudad de Sevilla, a orillas del Guadalquivir, río abajo, llamada Coria del Río, donde muchos de sus habitantes comparten una singularidad: el apellido Japón.

Hay que remontarse 400 años atrás para encontrar el origen de este hecho peculiar: Corría el año de 1613. Jesuitas y franciscanos rivalizaban por el monopolio del Cristianismo en el Japón feudal del shogun Tokugawa Ieyasu. En esta diatriba religiosa surge la maquiavélica figura del religioso franciscano Fray Luis Sotelo, quien en 1612 conoce a Date Masamune, un importante e influyente daimyo de los territorios del feudo de Mutsu, al noroeste japonés.

Fray Luis acaba convenciendo a Masamune para enviar una embajada al rey de España y también al Papa, en Italia. Esta sería la Embajada Keicho, cuya supuesta finalidad será el establecimiento de relaciones comerciales con España y la petición de que se envíen más misioneros franciscanos a Japón con el fin de evangelizar aquellas tierras. Pero la sospecha que hay detrás de esta embajada es la pretensión de Sotelo de hacer que el Papa cree una diócesis en la zona norte de Japón, independiente de la de Nagasaki, controlada por los jesuitas, y nombre al propio Sotelo como obispo de esta nueva diócesis.

Monumento al samurái Hasekura Tsunenaga en Coria del Río, Sevilla :: © Munen Do Aikido Sevilla De cualquier forma, Solelo consigue que Masamune ponga en marcha la expedición, nombrando jefe de la misma al samurái Hasekura Tsunenaga, uno de sus hombres de confianza. Y así parte la Embajada Keicho de Japón en 1613 con Hasekura Tsunenaga al mando y Fray Luis Sotelo como consejero e intérprete. La embajada llega a las costas de Nueva España (Méjico) en 1614, desde donde continua su viaje hasta su llegada a San Lúcar de Barrameda, provincia de Cádiz, el 5 de octubre de 1614. De allí la expedición remonta el río Guadalquivir y desembarca finalmente en Coria del Río.

La Embajada Keicho permaneció varias semanas en Coria, a la espera de ser recibidos en la capital sevillana. Desde allí partirían, primero hasta Madrid para presentarse al rey Felipe III, y posteriormente a Roma para hacer lo propio ante el Papa Pablo V. El detalle de todo este viaje queda perfectamente relatado en el artículo que hemos recomendado anteriormente.

Los resultados de la embajada fueron ciertamente infructuosos debido principalmente al hecho de que durante los años transcurridos desde su partida allá en 1613, la situación en Japón con respecto al cristianismo había cambiado bastante, pasándose ahora a perseguirlo y castigarlo. Tanto el rey Felipe III como el Papa Pablo V, conocedores de esta persecución cristiana en Japón, hicieron caso omiso a las pretensiones de la Embajada Keicho.

Finalmente, la Embajada Keicho vuelve a recalar en Coria del Río, después de su viaje a Madrid y Roma, y desde donde partirían de vuelta a Japón el 4 de julio de 1617. Varios japoneses de la expedición, ya convertidos al cristianismo y conocedores de la nueva situación en su país, decidieron quedarse en Coria y no volver a Japón. Se cree que la descendencia de estos japoneses es la que ha dado origen al apellido Japón en la localidad de Coria del Río.

La embajada llegó a tierras japonesas, después de una parada en Filipinas, el 22 de septiembre de 1620. El embajador Hasekura Tsunenaga, también convertido al cristianismo, fue encarcelado, muriendo por enfermedad un año más tarde. Fray Luis Sotelo fue quemado en la hoguera.

El Principe Heredero Naruhito planta un cerezo en Coria del Río, Sevilla, junto al monumento de Hasekura Tsunenaga :: Munen Do Aikido Sevilla

El Principe Heredero Naruhito planta un cerezo en Coria del Río, Sevilla, junto al monumento de Hasekura Tsunenaga :: Munen Do Aikido Sevilla

El año pasado, en 2013, su Alteza Imperial el Príncipe Heredero Naruhito visitó Coria del Río con motivo de cumplirse 400 años de la Embajada Keicho. Visitó el monumento al samurái Hasekura Tsunenaga y plantó un cerezo en memoria de esta gesta.

One Comment

  1. Muchas gracias por el comentario y el enlace! Me alegro de que os haya interesado el artículo, un saludo!

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